| El
colegio inspira su vida en la experiencia
de Dios de San Ignacio de Loyola y en su
deseo de que los demás experiementaran
lo que para él era decisivo.
Así,
para nosotros, educar es cooperar con Dios
en formar "hombres para los demás",
haciendo del colegio un ámbito de
diálogo e integrando la fe, la justicia,
la cultura y la comunicación interreligiosa.
Desde
el paradigma pedagógico ignaciano
(enseñar a pensar y aprender) educamos
partiendo del contexto y fomentando la experiencia,
la reflexión, la acción y
la evaluación.
Todo
ello presente en las distintas dimensiones
educativas: académica, humana, cristiana
y extraescolar. |